Esta sección de Serendipias, Personas que me inspiranes un espacio reservado a todos los aprendizajes que sirven o han servido de guía en mi desarrollo personal y profesional. Una especie de “cajón de sastre” en el que se mezclarán vivencias, personas, personajes y seres en general,  ya sean reales o de ficción.

Abro Personas que me inspiran recuperando un texto que escribí hace más de tres años para un bonito proyecto, Tributo a Pepelu, que supuso un homenaje del mundo del baloncesto al que fuera entrenador emblemático de Basket Zaragoza, José Luis Abós.

Tres días después del cuarto aniversario de su fallecimiento, comparto aquí «Lecciones de vida de José Luis Abós».


«Cuando Tributo a Pepelu me propuso escribir unas líneas sobre José Luis Abós, me pareció un honor y una difícil responsabilidad.

Se ha escrito ya mucho sobre él. Las hemerotecas y la red recogen cientos de reportajes, testimonios y opiniones sobre una persona que, entre otras muchas menciones y premios, fue Aragonés del Año, Gigante Mejor Entrenador y Ciudadano Ejemplar de Zaragoza. Alguien a quien miles de personas respetaban y apreciaban de una u otra forma. Tanto que, de manera espontánea, las reacciones ante la triste noticia de su fallecimiento le convirtieron en TT de Twitter y su recuerdo logró movilizar, en unos pocos días, a más de 15.000 personas que pidieron a la ciudad de Zaragoza que reconociera su labor dando su nombre al Pabellón donde tantos éxitos conquistó.

Como él mismo decía en su carta de despedidaalgo debió hacer bien en esta vida” para recibir tantas muestras de cariño. Y por ello, desde la admiración  y la gratitud que siento como caísta, me permito compartir algunas «Lecciones de vida» que he aprendido analizando la historia de quien, sin duda, ha tenido un papel clave en el éxito de nuestro baloncesto en los últimos años.

1. “Impossible Is Nothing”. En mi opinión, la primera piedra sobre la que se construye el éxito de José Luis Abós es que tuvo el valor de soñar muy alto y, además, tuvo el coraje de trabajar para hacer realidad sus sueños.

2. “El deseo de ganar ha de ser mayor al miedo a perder”. Si repasamos su biografía, tal y como él la contó en diversas entrevistas, encontramos momentos en los que tuvo la capacidad de tomar decisiones arriesgadas (dejar su trabajo, alejarse de su tierra y de su gente…). Fue capaz de visualizar su objetivo, definir el camino para alcanzarlo y avanzar sin desviarse de él. Y al final: GANÓ.

3. “Los obstáculos no son un freno: mantén la mirada en la meta”. Dicen que en Aragón exigimos más a los de aquí que a los de fuera y José Luis Abós no fue la excepción. Ante esto, él respondió con humildad y trabajo. Con rigor y exigencia, día a día, convenció con resultados y se ganó el respeto y el cariño de la afición y de los aragoneses. Por supuesto, siempre remarcó el orgullo de ser de Zaragoza y su ambición: devolver esta ciudad al lugar que merecía en el baloncesto español y europeo.

4. “Dedica tiempo a lo que te apasiona: disfruta cada minuto, colecciona momentos”. Alguien mencionó en las redes sociales que le había encontrado presenciando un partido del Real Madrid. Pero no solo iba a ver a los grandes, también se le podía ver un viernes por la noche en la cancha del Peñas, viendo  LEB Oro. Y, cuentan sus compañeros, que siguió a su CAI, “el equipo de su corazón”, hasta el último minuto. Es evidente que eligió pasar muchos buenos momentos disfrutando de su pasión, el baloncesto. Y al final, la vida es la suma de momentos. Podemos medir cuánto hemos vivido por el número de años o por la intensidad con la que la hemos disfrutado.

5. “Fuerza, fuerza, fuerza, fuerza… incluso en la situación más adversa”. Y en este repaso por la manera de vivir que nos mostró Abós, inevitablemente, viene a mi memoria el primer partido que Basket Zaragoza jugó sin él en el banquillo, tras el anuncio de su enfermedad. Fue una verdadera lección su presencia aquel día. Sólo un luchador, un ganador, alguien que elige vivir intensamente hasta el último minuto, tiene la fuerza física y emocional para estar allí junto a su equipo y junto a su afición. La manera en que rompimos a aplaudir ante la sorpresa de verle aparecer en esa cancha y la repercusión que tuvo en redes sociales y medios de comunicación describen mejor que las palabras el impacto de aquel momento.

6. “Gracias a la vida”. Y al final, esa carta de despedida, una carta sincera y de gratitud que conmovió nuestros corazones y que se convirtió en la mayor de sus lecciones: no podemos elegir cuánto dura nuestra vida pero, cuando llegue el momento, ¿cuántos podremos dar “gracias a la vida” por habernos dado todo?»